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Lo que pienso, lo que leo, lo que dicen, lo que deduzco e induzco, lo que imagino, lo que noto, lo que oigo, lo que veo, lo que sé y lo que no sé sobre la voz y la comunicación.

martes, 27 de agosto de 2013

Por teléfono




Comunicación no verbal por teléfono.


Los gestos, posturas, maneras, distancia, aspecto, expresión facial, tonos, entonación... es decir, los elementos que  conocemos como “no verbales”, ejercen un papel decisivo en la comunicación, determinando aspectos tan cruciales como la credibilidad o el sentido.

O lo que es lo mismo, la información que transportan sobre las emociones, actitudes, motivaciones o intereses a través de señales visuales (apariencia física, gestos, ademanes, posturas, miradas…), táctiles (contacto)  auditivas (ritmo, volumen, tono…) o, incluso, olfativas, modulan, en mayor o menor grado (dependiendo del contexto, tema…) el significado del componente verbal.

El hecho de que cuando hablamos por teléfono nuestro repertorio de recursos no verbales quede reducido a la voz y a  la prosodia, es decir, a las señales auditivas, hace que éstas se conviertan en las únicas responsables de “aderezar” al lenguaje con los condimentos emocionales imprescindibles para la aprehensión del sentido. 

Por tanto, para que la comunicación sea eficaz, la voz y la prosodia deberán suplir la ausencia de los elementos kinésicos (gestos, maneras, posturas), proxémicos (distancias) o hápticos (tacto y contacto).  Y para que ello se realice de manera satisfactoria es recomendable:
  • Dejar la tarea que se esté haciendo y centrar la atención en la conversación. Una interacción en la que no recibimos información visual requiere mayor atención puesto que parte de las señales visuales contribuyen a la redundancia del mensaje.
  • Enderezar la espalda y gesticular como en una interacción cara a cara: es más fácil lograr que el discurso no sea monótono si utilizamos los brazos y manos.
  • Acentuar la expresión del rostro: en la cara se encuentra el resonador más potente de la voz y cualquier pequeño cambio en la musculatura facial se traducirá en un cambio tímbrico que informará a nuestro interlocutor de cómo nos sentimos.
  • Demostrar con señales sonoras que se está escuchando.
  • Prestar atención a la voz del interlocutor e imaginar su actitud corporal.
  • Utilizar inflexiones del habla más marcadas y precisas que en la interacción cara a cara.




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