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Lo que pienso, lo que leo, lo que dicen, lo que deduzco e induzco, lo que imagino, lo que noto, lo que oigo, lo que veo, lo que sé y lo que no sé sobre la voz y la comunicación.

martes, 1 de mayo de 2012

Twang nasal


Desentrañado el "misterio" de las voces búlgaras 



Las voces búlgaras producen twang nasal. 

La traducción literal de twang es "campana". Podemos especular sobre la razón de este término buscando la relación entre la función de llamada que cumplen las campanas, o en las similitudes entre el badajo y el cartílago epiglótico.

Sea como fuere, se dice que una voz tiene twang cuando posee la capacidad de hacerse oír por encima de todos los instrumentos de una orquesta, twang es sinónimo de proyeción y es lo mismo que el llamado formante del cantante.
Forma parte de algunas lenguas como el gallego o el italiano y podemos escucharlo en diversidad de voces y estilos musicales.

Acústicamente el twang está producido por la presencia de un formante de alta frecuencia, entorno a los 3000herzios, que logra hacer que la voz sea escuchada aún cuando la orquesta al completo esté sonando. Como ya comenté en una entrada anterior, ello se debe a la conjunción de dos factores: ningún instrumento produce ondas de esa frecuencia, y además el oído humano es especialmente sensible a ella.

Fisiológicamente dicha onda está producida por la implicación de uno de los resortes que se disparan en el proceso de deglución: la contracción del ligamento ariepiglótico que provoca no sólo el descenso del cartílago epiglótico sino también el endurecimiento de las paredes que lo comunican con los aritenoides. El resultado es que la onda sonora se encuentra con una cavidad adicional que al ser pequeña y muy tersa le produce una agitación del orden de las 3000 vibraciones por segundo. La "onda agitada" viaja a través de nuestro tracto de resonancia hasta llegar al exterior y producir en nuestros oyentes  la sensación de brillo y potente volumen.

Por su parte el matiz metálico con un punto de estridencia que podemos apreciar en las voces del vídeo es responsabilidad última del velo del paladar, que al no obstruir completamente la cavidad nasal, permite que las ondas también circulen por dicha cavidad y le den esa pincelada de la que hablamos. Por esto último se dice que este tipo de voces tienen "twang nasal".



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lunes, 16 de abril de 2012

La "chapuza" laríngea.


La laringe: otro kludge.

Un kluge o kludge es una solución chapucera a un problema, un apaño para salir del paso.

Recientemente el psicólogo Gary Marcus  publicó un libro con ese nombre dando cuenta de los diversos hechos que justifican la afirmación de que nuestro cerebro es precisamente eso: un apaño evolutivo.

También nuestra laringe es un kluge, un parche que da solución a dos problemas  derivados de que la forma y la ubicación de la tráquea son una chapuza.

Chapuza nº 1:
El aire, la comida y la bebida comparten su vía de entrada al organismo, pero una vez dentro deben tomar caminos diferentes, el aire hacia el sistema respiratorio y los sólidos y líquidos hacia el sistema digestivo, y si esto no sucediera así moriríamos.
La tráquea, que conduce hacia el sistema respiratorio, es un tubo semirígido, parecido a los tubos de las limpiafondos, el esófago, que conduce hacia el sistema digestivo, es un tubo aplanado, igual que las tripas que se utilizan en las matanzas para hacer embutido. Las entradas a uno y otro se encuentran juntas. El aire, la comida o la bebida bajan por la faringe (la faringe es lo que solemos llamar garganta) compartiendo su ruta, hasta un punto en el que deben separarse y tomar el camino, bien de la tráquea o bien del esófago.
Dado que la tráquea tiene una boca de entrada mayor que el esófago tanto los alimentos como las bebidas tenderían a colarse por él y, como ya hemos dicho, esto nos provocaría  la muerte.
Si la entrada a ambos tubos estuviera colocada separada o si líquidos, sólidos y gases no compartieran su acceso al organismo, la laringe no sería necesaria.

Chapuza nº2:
Cuando necesitamos aumentar la presión interna para realizar acciones tan fundamentales para la supervivencia como defecar, toser, miccionar, parir o hacer esfuerzo debemos impedir que el aire salga del sistema respiratorio. Con un tubo traqueal abierto eso sería imposible, por ello de nuevo se hace necesaria la colocación de una válvula capaz de obturar la salida. Dicha válvula es la laringe.


La laringe debe en primer lugar cumplir con las dos funciones que hemos comentado,y  para hacerlo en ambas aporta la misma solución: cerrar, obturar, sellar. La producción de la voz es sólo una función secundaria, como un hobby. Más adelante comentaré las consecuencias de que el hobby laríngeo (la voz) exija un comportamiento muscular alejado de sus funciones prioritarias. 











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viernes, 9 de marzo de 2012

Cómo detectar amantes



Reflexiones en torno al conocimiento corporal.


Hay gestos que informan, que delatan un conocimiento corporal. De alguna manera se nota que los cuerpos también han participado en el conocimiento, en la historia de la relación.

Hay relaciones muy íntimas con un poso de complicidad dejado por crecientes universos referenciales compartidos, por guiños que establecen un idiolecto propio y exclusivo, y que sin embargo sólo  alteran  levemente las fronteras corporales. El espacio se reduce, pero no se evidencia la soltura para entrar y salir en el espacio del otro. 
Sin embargo cuando esto último ocurre  trasluce un espacio conocido, ya explorado, un paisaje entregado. Fruto probable de la participación de los cuerpos en esa historia, una historia paralela, pero independiente.
Así como el conocimiento histórico-lingüístico puede con el tiempo de no interacción quedarse muerto, anclado, estancado y hacer que en el reencuentro no nos reconozcamos en la experiencia que el otro proyecta de nosotros;  el conocimiento carnal se mantiene vivo en los cuerpos, quizá porque nunca fue circunstancial, porque es del cuerpo, sin tema, tiempo ni contexto y sigue en los cuerpos que se conocieron sin que exista marcha atrás.
El cuerpo conocido ya nunca podrá ser desconocido, porque el cuerpo, pese a sus aparentes cambios, es el depositario de la estabilidad del yo. Soy porque tengo un cuerpo, voy siendo múltiple o multiplicable, como quiere Deleuze, pero siempre en un único cuerpo.
Los cuerpos que se conocieron, se conocen,  no crearon un idiolecto sujeto a referentes, sino que establecieron la posibilidad de un lenguaje incaducable, una posibilidad que se mantiene siempe activa y que se filtra en los gestos, salvo que haya una decisión consciente de ruptura, un guardián de pensamiento que los aborte. Y entonces los cuerpos se quedan rígidos, imposibles, atados, sumándose a la pura fuerza, por encarcelamiento, a la distancia decidida.

Los cuerpos que se conocieron, se conocen y lo demuestran, manifiestan su historia, su ausencia de fronteras, la atemporalidad y acircunstancialidad de su conocimiento. Y hay algo de dominio, de territorio, de paisaje “marcado” o de exhibición, y una suerte de exclusión hacia los que no han participado de ello.

Y aparecen gestos que pierden su inocencia al sumergirse en la apelación. Gestos que aspiran a significar las circunstancias pasadas que los posibilitan. Gestos que nunca son inocentes porque buscan ser interpretados con una única lectura: mi cuerpo conoce a ese cuerpo.

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sábado, 21 de enero de 2012

Mantén en forma tu pronunciación



Labios y lengua se mueven rápidamente para articular los sonidos del habla.Cuanto más ágiles sean, más sencillo resultará pronunciar con nitidez.
Los ejercicios que flexibilizan a los órganos articuladores se llaman praxias.

Praxias linguales


Sacar y meter la lengua de forma rápida/lenta
Asomar entre los labios cerrados
Quieta fuera de la boca: ancha/ afilada
Ápice rítmico a comisuras
Relamer
Recorrer dientes/encías/    paladar
Estirar
Doblar hacia arriba/hacia abajo



Praxias mandibulares




Abrir y cerrar lento y rápido
Masticar
Movimiento lateral y anteroposterior
Dejar caer y subir con la mano
Masaje al músculo masetero




Praxias labiales


Sonreír sin enseñar los dientes
Sonreír enseñando los dientes
Superponer alternativamente
Besos
Vibrar
Zumbar
Inflar ambas mejillas y sostener el aire con los labios

Movimientos alternos de una y otra comisura
Sostener el bolígrafo, lápiz, pajita… con el labio superior a modo de bigote.
Besos hundiendo las mejillas




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domingo, 4 de diciembre de 2011

Articulación vs pronunciación



Roland BARTHES establece diferencias entre estos dos términos, y aboga por que el hablante persiga la pronunciación y no la articulación. 
Para él la articulación es la negación del ligado y la defensa de la uniformidad entre sonidos que comparten una misma grafía, sin considerar que en el texto las consonantes no se repiten jamás.
Considera, por el contrario, a la pronunciación como un medio de hacer emanar al sentido mediante el deslizamiento o el contagio entre sonidos regido por la melodía.
Su discurso es un sugerente alegato en pro de la formación fonosintáctica.
 “Es necesario que cada sílaba, lejos de ser extraída de un código olímpico de fonemas dado de una vez por todas, esté engarzada con el sentido general de la frase.(…) La articulación opera como una añagaza del sentido: creyendo estar al servicio del sentido es, de modo fundamental, su desconocimiento. (…) articular es sobrecargar el sentido de una claridad parásita, inútil, sin por ello ser lujosa. (…) la línea melódica se rompe en destellos de sentido, en suspiros semánticos, en efectos de histeria. 
Por el contrario, la pronunciación mantiene la perfecta coalescencia de la línea del sentido (la frase) y la línea de la música (el fraseado). 
En la pronunciación la música se acerca a la lengua y halla lo que ésta tiene de musical, de amoroso.  La música del lenguaje sería a la vez lo expreso y lo implícito: lo que está pronunciado (sometido a inflexiones), pero no articulado“

Barthes, R. (1992). Lo obvio y lo obtuso. Barcelona: Paidós 

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domingo, 13 de noviembre de 2011

¿Por qué tengo un nudo en la garganta?


Porque la laringe no es el órgano de la voz.

La laringe es una espita, una compuerta, una válvula que soluciona un doble problema de diseño:

Vista desde arriba. Obsérvese la entrada
al esófago y a la tráquea.
 1. La situación en paralelo de la puerta de entrada hacia el sistema respiratorio (por donde sólo debe entrar el aire) y la estrecha puerta de acceso al sistema digestivo (por donde deben deslizarse los sólidos y los líquidos). Ambas situadas tras un acceso común (boca y faringe) que actúan a modo de embudo que conduce tanto a los sólidos y líquidos como a los gases hacia abajo.






2. La necesidad de poder mantener el aire dentro de los pulmones y parar momentáneamente el vaivén respiratorio  con un tubo abierto (la tráquea) al que le faltaba la tapadera.


Ambas funciones posibilitan la supervivencia ya que, por un lado,  si algo distinto a los gases se cuela en nuestro sistema respiratorio morimos, y por otro si no pudiéramos cerrar la compuerta del aire no podríamos realizar esfuerzos tan importantes para seguir vivo  como defecar, toser o parir. 
Si intentas levantar un objeto pesado mientras dejas que salga el aire comprobarás que tu fuerza ha desaparecido.

La laringe es , como decía en una entrada anterior, una espléndida "chapuza" ( lo que  se ha popularizado con el acrónimo KLUDGE), que soluciona ambos problemas. 
Está situada sobre el último anillo de la tráquea (ya que en cualquier otra ubicación no serviría) y se dedica a ordenar el tráfico desviando a los sólidos y líquidos hacia el esófago y a obturar el sistema respiratorio cuando se precisa realizar un esfuerzo.
Para cumplir con sus funciones cuenta con una estructura formada por 5 cartílagos movidos por 7 músculos. Como su cometido principal es tapar a la tráquea, 6 de esos 7 músculos se dedican a garantizar el cierre y sólo 1 es el encargado de destaparla.
El cierre se produce mediante tres "compuertas", se juntan las muy mal llamadas "cuerdas vocales", se aproximan las también mal llamadas "falsas cuerdas vocales" empujando a las primeras aún más hacia la línea media y en tercer lugar desciende el cartílago epiglótico (epiglotis)  colocándose como un tobogán sobre la tráquea para que sobre él se deslicen los sólidos y líquidos hacia el esófago.
El mecanismo es idéntico al deglutir que al realizar esfuerzo excepto en el descenso de la epiglotis que no ocurre en el esfuerzo y sí en la deglución.

Vamos a centrarnos en el esfuerzo, ante él se disparan los mecanismos de doble cierre y esto es de suma importancia, porque ese disparo del doble cierre se produce ante cualquier esfuerzo.
Bandas ventriculares

Cantar en los extremos de nuestra tesitura, apurar el aire hasta el final, hablar en público o dar una mala noticia  suponen esfuerzo y ante esas o similares situaciones nuestros músculos laríngeos responderán exactamente igual que cuando defecamos, tosemos, parimos o movemos objetos pesados.  De hecho la sensación de nudo en la garganta no es otra cosa que el resultado del doblecierre del que hablamos.
Cuando producimos voz sólo deberían aproximarse los pliegues vocales (“cuerdas vocales”) porque el empuje de las bandas ventriculares (“falsas cuerdas vocales”) dificulta la vibración fluída de las primeras produciendo no sólo un resultado sonoro distorsionado sino un peligroso sobreesfuerzo. 

Es fácil comprobarlo, por ejemplo si emitimos un sonido mientras apretamos una palma de la mano contra otra comprobaremos que conforme aumentamos la fuerza en ambas manos nuestro sonido se va quebrando (empiezan a participar las bandas ventriculares) hasta llegar a desaparecer (hemos cerrado por completo el espacio glótico).
Cuando en el habla ese patrón de doble cierre tiende a repetirse termina generando diversas patologías vocales. Es por ello que aprender a evitar ese doble cierre debe ser el primer objetivo en la educación de la voz hablada o cantada.

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domingo, 5 de junio de 2011

Argumentos en contra de la relajación (III)


Automatismos: tics, muletillas y demás parásitos



En las situaciones comunicativas los automatismos verbales o corporales cercenan la credibilidad porque son una estafa para el interlocutor, el auditorio o el espectador. 
Una pierna que se mueve deshabitada, unos dedos tintineando sobre la mesa, una muletilla lingüística o una pregunta que sin ser retórica, no espera respuesta, actúan como destructivas carcomas de la interacción. 

La ausencia de significado y sentido contextual, la vacuidad que los caracteriza y su acontecer al margen del tema que motiva la interacción, producen un ruidoso discurso en paralelo, generado por un cuerpo que parece más dispuesto a interferir que a colaborar. 
Informan de una parte ausente, distraen, proporcionan pistas falsas acentuando aleatoriamente el discurso y desorientando al interlocutor atento que las sigue una y otra vez hasta que descubre que no forman parte del argumento en ninguno de sus códigos (verbales o no verbales), sino de una manifestación alocada de los instrumentos comunicativos que se agitan sin intención ni decisión.
Esta dispersión de elementos comunicativos es tanto más probable cuanto menor sea el grado de implicación en la emisión o recepción del mensaje, porque cuanto más intentamos acercarnos a los estados de relajación, más al margen se queda el cuerpo y mayor probabilidad hay de que los automatismos  crezcan delatando que no estamos del todo en lo que pretendemos estar. 


Por el contrario, cuando la intención comunicativa nos impregna aumenta el nivel de alerta sensorial y muscular traduciéndose en un patrón comunicativo fluido, compacto, unitario, sin flecos, que hace que seamos percibidos con presencia (en presente) y que nutre nuestra credibilidad.




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sábado, 28 de mayo de 2011

Argumentos en contra de la relajación (II)

2ª parte



Orador relajado no es orador

Las fotografías inferiores muestran algunos momentos de discursos de reconocidos oradores, en la web hay cientos de imágenes similares, y en ninguna de ellas aparece el orador relajado. 
Estar relajado, como ya se dijo en la 1ª parte, es estar laxo, dejado, desconectado muscularmente. 
Cuando realizamos una comunicación pública lo que nos interesa es captar la atención, atraer las miradas, despertar la escucha, atrapar el interés de los oyentes. Y nada de lo anterior se produce si el cuerpo está relajado.


Por puro diseño biológico tendemos a prestar mayor atención a los cuerpos que parecen estar a punto de hacer algo, a los cuerpos que están en un estado de disposición a la acción, preparados. 


Ello probablemente se produzca a través de las ya famosas neuronas espejo, neuronas copionas que nos permiten simular el estado de lo observado en nuestro propio organismo. 

Un cuerpo relajado “contagia” de ese modo su relajación y no despierta ningún interés, porque sabemos, por propia experiencia, que desde la relajación no ocurrirá nada de manera inmediata.
Frente a los cuerpos relajados están los cuerpos dispuestos a la acción, cuerpos con un arousal elevado (activación fisiológica) que imantan a quien los mira. Son cuerpos en estado de alerta, atentos y que, también en este caso, contagian, pero lo hacen despertándonos, disponiéndonos a escuchar o a mirar.
Al margen de lo gratificantes que puedan resultar las sesiones de relajación, su utilidad de cara a entrenar a un orador, un actor o a cualquiera que deba afrontar una tarea, es más que cuestionable. Ni el tipo de respiración, ni la tasa cardíaca, ni las sensaciones musculares, ni el estado de activación que se experimentan en una sesión de relajación son aplicables a la realización de una acción.

Al igual que en esos estados se modifican los parámetros citados, también cuando el organismo se dispone a actuar se producen una serie de cambios tanto neurovegetativos (acaloramiento, aceleración cardíaca…) como motores (orientación de la mirada, enderezamiento del cuerpo, gestos...),conformando un patrón de respuestas interdependientes. 


Dado que entrenar la parte neurovegetativa es bastante complicado, el   entrenamiento útil será aquel que se encamine hacia la implantación de los patrones motores, y que lleve a construir un cuerpo acorde con el estado que perseguimos.

Una intervención en público debería parecerse mucho más a jugar un partido de tenis que a dormir la siesta.
En una intervención pública, como en un partido, el orador  se mantiene atento no sólo a sus jugadas, sino también a las que realiza su compañero de juego, que en este caso serían las reacciones de sus oyentes. Ello exige en el orador un nivel de escucha, un grado de activación cerebral y muscular que en absoluto son entrenables a partir del reposo.

Por todo lo dicho lo adecuado sería entrenar la alerta, ya que es eso lo que buscamos, y no su opuesto (la relajación).

¿Atrae tu atención? Observa bien, NO está relajado.


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